| Auto Mapa Martín Santos: origen del navegador |
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Que inventen ellos es una frase célebre que parece reflejar o al menos haber reflejado históricamente el carácter hispano, en cuanto a investigación en el ramo de la industria se refiere. Si se podían aprovechar los prototipos o ingenios diseñados en el extranjero, buena gana de esforzarnos nosotros. Sin embargo, el manoseado sambenito de «que inventen ellos» se puede atribuir más a la administración, con toda la burocracia y problemas legales que la rodeaban y aún lo hacen, que al carácter «quijotesco» de muchos anónimos inventores españoles, cuyas obras apenas son conocidas por el gran público. Hoy presentamos el caso de don Antonio Martín Santos, un leonés que en plena década de 1950 inventó un aparato que permitía orientarse por las diversas carreteras del Estado a bordo de un automóvil, sin necesidad de desplegar mapas, ni planos. Se trataba del Auto-Mapa Martín Santos, cuyos prototipos fueron patentados en once países y con el que su creador obtuvo
ANTONIO MARTÍN SANTOS. PERFIL DEL INVENTOR
Antonio Martín Santos, hijo de Fernando Martín Rebolledo y Pilar Santos del Trigo, nace en León el 21 de mayo de 1887. Su infancia y juventud transcurren en la capital leonesa, en su casa de la calle Ramón y Cajal número 10, junto al Molino Sidrón. Luego estudió ingeniería industrial en
Don Antonio Martín Santos a mediados de la década de 1950, recién inventado el Auto Mapa.
ORIGEN DEL AUTO-MAPA MARTÍN SANTOS Todo surgió el 7 de octubre de 1954, cuando Antonio Martín Santos inició un viaje entre León y Jerez de
FUNDAMENTO TÉCNICO El aparato en cuestión tenía un fundamento mecánico realmente simple. Básicamente consistía en lo siguiente. Que inventen ellos es una frase célebre que parece reflejar o al menos haber reflejado históricamente el carácter hispano, en cuanto a investigación en el ramo de la industria se refiere. Si se podían aprovechar los prototipos o ingenios diseñados en el extranjero, buena gana de esforzarnos nosotros. Sin embargo, el manoseado sambenito de «que inventen ellos» se puede atribuir más a la administración, con toda la burocracia y problemas legales que la rodeaban y aún lo hacen, que al carácter «quijotesco» de muchos anónimos inventores españoles, cuyas obras apenas son conocidas por el gran público. Hoy presentamos el caso de don Antonio Martín Santos, un leonés que en plena década de 1950 inventó un aparato que permitía orientarse por las diversas carreteras del Estado a bordo de un automóvil, sin necesidad de desplegar mapas, ni planos. Se trataba del Auto-Mapa Martín Santos, cuyos prototipos fueron patentados en once países y con el que su creador obtuvo
Dibujo esquemático del prototipo de Auto Mapa Martín Santos en la memoria de la patente portuguesa.
AUTO-MAPA MARTÍN SANTOS. ORIGEN DEL NAVEGADOR
Unas cintas se desenrollan a partir de un carrete para enrollarse en otro; durante su recorrido pasan por delante de una ventanilla, donde se ve el tramo de carretera por el que el vehículo discurre en ese momento. Los carretes se mueven en combinación con elementos de transmisión de la velocidad del automóvil, como el cuentakilómetros. De tal forma que el coche circula a una velocidad directamente proporcional a la que avanza en el itinerario del mapa. La relación de conversión es la siguiente. Una vuelta del tambor de avance del Auto-Mapa equivale a
Segundo prototipo. Como detalle curioso, el aparato está equipado con el itinerario León-Asturias.
MEDALLA DE ORO EN EL SALÓN INTERNACIONAL DE BRUSELAS Animado por el interés generalizado por el Auto-Mapa, don Antonio Martín Santos presenta su invento en el VI Salón Internacional de Inventores de Bruselas. Viaja allí con su hija María Aurora. El éxito en el certamen belga –celebrado entre el 8 y 17 de marzo de 1957- fue tal que recibió
Tira correspondiente a la N-VI, una minuciosa obra de detalle, que llevaba a cabo Doña María Aurora Martín Zoreda, hija mayor de Don Antonio.
PATENTES DE INVENCIÓN Y MARCAS COMERCIALES Como ya apuntamos anteriormente, don Antonio Martín Santos consiguió la definitiva patente nacional de invención el 24 de noviembre de 1955, con el número 225.973 (previamente se le había concedido la número 218.614). El carácter innovador del aparato y su utilidad animaron a su creador a tramitar las pertinentes patentes en el extranjero, con la idea de poder comercializarlo posteriormente. Así obró y enseguida recibió comunicación de la oficina portuguesa de patentes, con la grata noticia de haber conseguido la oportuna licencia en el vecino país luso. Ésta recibió el número de registro 32.249. No satisfecho con la patente portuguesa, el señor Martín Santos amplió sus horizontes al resto de países europeos tramitando las patentes de invención en Bélgica e Italia, en primer lugar, y más tarde en Francia, Suiza, ReinoUnido y República Federal Alemana. Lanzado a la vorágine de la concesión de patentes, continuó con las solicitudes en el continente americano, consiguiendo la argentina y la estadounidense. Esta última –la número 311.343- tuvo un mayor mérito, dado que en Norteamérica habían sido patentados aparatos similares, pero con una diferencia y es que éstos no iban conectados a la transmisión del vehículo, con lo cual el funcionamiento del Auto-mapa ofrecía una mayor exactitud. El premio obtenido en el Salón de Bruselas fue un inmejorable escaparate internacional para el invento, pero también lo dio a conocer en el territorio español. Así, éste quedó reflejado en todos los medios de comunicación; desde las crónicas escritas en revistas especializadas, los obligados ecos en la prensa diaria –tanto local, como nacional-y hasta un completo reportaje de cuatro páginas enel Blanco y Negro. Además, el propio inventor llevaba instalado un Auto-mapa en su coche particular -Simca 9 Aronde-, con el que llegó a recorrer más de
El señor Martín Santos instaló el prototipo del Auto Mapa en su coche particular, un Simca 9 Aronde, llegando a recorrer más de 40.000 km sin errores.
De forma paralela, se intensificó el cruce de correspondencia con un amplio abanico de marcas constructoras de automóviles. Entre ellas destacaremos a General Motors y Fiat, aunque con escaso éxito. El precio de venta al público del prototipo definitivo se estimaba entre 1.600 y 2.000 pesetas de la época; mientras que el coste de cada uno se calculaba en una cifra entre 600 y 800 pesetas, con lo que el porcentaje de ganancia no era nada despreciable. Aún así, desde el principio existieron dificultades para la financiación de una serie inicial, con un número importante de ejemplares. Ello, unido a la enfermedad y repentina muerte de don Antonio Martín Santos, el 24 de abril de 1961, hizo que se truncara definitivamente el lanzamiento del Automapa. Las perspectivas de comercialización podían haber sido optimistas, pues se avecinaba el verdadero despegue de la industria del automóvil en nuestro país. Una oportunidad perdida para mostrar nuestra tecnología en un sector –el del automóvil-, en el que España siempre ha sidodeficitaria. Y qué decir del reciente boom de los navegadores GPS; sin duda, con un origen para muchos desconocido y que no se encuentra muy lejos del prototipo de don Antonio Martín Santos.
José Antonio Aldasoro Martín. Nieto de don Antonio Martín Santos |








