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Imaginaros hace veinte pico años en un pueblo de la provincia de Toledo, donde algún nuevo rico tenía un BMW 318i importado de Alemania. La verdad es que causaba sensación y claro mi padre y mi hermano mayor, también se sentían muy pudientes, decidieron ir a por un coche a Alemania.
A mi hermano se le antojó un Golf y esa era la idea. Pensaban que si el boticario del pueblo- el más rico, pero también, el más detestado- había sido capaz de traerse un BMW sin hablar ni papa de alemán- nosotros también debíamos de ser capaces. Ni mi padre ni mi hermano hablan alemán. Yo si. Y por eso, a pesar de ser un crío me llevaron para allá.
En aquel entonces, la flota familiar la componían 2 coches: un SEAT 131- 1430 y un SEAT 1500 maleta cuadrada. El coche escogido para la expedición fue el 131, dado que en un viaje anterior con el 1500 a Suiza casi no nos dejan entrar en el país por miedo a que abandonáramos el coche allí.... Todavía recuerdo a mi padre:" Deja, deja. Vamos con el coche moderno (el 131) así no nos pondrán problemas en la frontera." "No se donde verá el lo moderno", pensé yo...Ya en aquella época el 131 era un cacharro vetusto. Total que mi padre prepara el "bólido".Con sus fundas de borreguillo, cambio de aceite "Amalie" y un kit de supervivencia secreto del cual no da más explicaciones...
Total, que un día a las 6 de la mañana estábamos subidos los 3 en el 131 camino de Alemania. Atravesamos toda España y Francia sin mayores complicaciones. Ya de noche, aparca mi padre el coche en unos de esos lindos bosques de la selva negra...
Aaah, que romantico: Abetos tiesos, verdor, pajarillos, luna llena. Al ser yo un chaval me tocaba dormir en el asiento trasero. Mi hermano y mi padre dormirían sobre unos colchones hinchables puestos junto al coche. Pillado con la parte superior de la puerta coloco una lona que hacia las veces de tienda de campaña. Del mechero se había sacado una toma de luz para tener iluminación en la tienda de campaña improvisada. Todo esto era el kit de supervivencia que tan secretamente había preparado mi padre. Hasta aquí todo muy bien....
Total que a las 2 de la mañana empieza a jarrear agua...Si este bosque estaba así de verde y hermoso era por algo.
El tema de la lona estaba bien estudiado: era suficientemente impermeable y no se mojaban. Lo que no había calculado mi padre era la enorme balsa de agua que se estaba formando sobre la lona, hasta que por su propio peso cayo sobre los dos bellos durmientes...
Todavía recuerdo las lindezas que dedico mi hermano al estupendo kit de supervivencia que había diseñado mi padre. Inevitablemente acabamos los 3 dentro del 131 intentando dormir de aquella manera...aún así después de pasar toda la noche con el 131 arrancado a fin de que la calefacción secara a mi padre y mi hermano a las 6 de la mañana no aguantábamos mas y fuimos a desayunar para mitigar el frío que se había calado hasta los huesos.
No recuerdo que día de la semana era, solo se que estaba todo cerrado. Finalmente aterrizamos en la cafetería de la estación de una ciudad cercana y nos pusimos hasta las cejas. Para los que no conozcan Alemania, lo habitual es que para desayunar te pongan una pequeña jarrita de café, una pequeña jarrita de leche y una cesta con diversos panes bollitos y croissants (vamos: curasanes).
Pues imagináoslo: 3 bolos (así se llaman los de la provincia de Toledo), muertos de hambre mojando toda esta bollería en los cafés con leche. En la mesa de al lado 2 viejitas poniendo cara de "Oh, que dantesco!" "¡Que espectáculo mas denigrante!"
La verdad es que aquellas miradas eran incomodas...EL bromista de mi padre se acerco con un "curasán" mojado en la leche y se lo ofreció a las viejecillas.Totalmente indignadas se levantaron y se fueron.... Al poco rato nos pusimos en marcha hacia Frankfurt...Nos dimos una vuelta y estaba todo cerrado. No pudimos hacer nada. Esperamos al día siguiente y también era fiesta....
Total que nos volvimos con las manos en los bolsillos de vuelta. El "hábil de mi padre" había escogido un estupendo puente en España, pensando que en Alemania no seria fiesta, sin preguntar primero....
Como os podéis imaginar en le pueblo cuando volvimos no dijimos que habíamos ido a Alemania, se nos habría caído la cara de vergüenza... Pero nuestros intentos no iban a quedar ahí....Un mes después volvimos definitivamente a la carga y os puedo asegurar que nos volvimos con 2 coches...pero de que manera....

Un mes después - ya asesorados sobre las festividades europeas- compro mi padre 4 billetes de tren para Frankfurt. Se acabo la odisea con el 131.Además, como novedad, se venia su primo Andrés para bajarse otro coche. ¡Vaya cuadrilla!
Imagínate a un catetillo zafio que lo mas lejos que había viajado era a la "Capital". Pues nada: los 4 magníficos echados "p'alante" con la Renfe hasta Alemania.
La primera en la frente: Llega mi padre con los 4 billetes y se me ocurre revisarlos...Le habían dado 4 billetes para "Frankfurt an der Oder", que es otra ciudad que esta en la otra punta de Alemania...Bueno dentro de lo que cabe tampoco le engañaron tanto: le podian haber dado 4 envoltorios de salchichas con el mismo texto...
Rápidamente se descambiaron los billetes y al día siguiente estábamos subidos en el tren. El trayecto era Madrid-Hendaya-París -Saarbrücken-Frankfurt. El trayecto hasta Hendaya transcurrió sin incidentes. Allí a las 12 de la noche- había que cambiar de tren....
En los paneles poniía vía 1 y lo mismo nos dijo un interventor francés que había por ahí...
La cuestión es que en la vía 1 no había ni Dios, sin embargo en la vía 6 si subía y bajaba gente a un tren. Me parecía un poco raro, pero bueno...
Al cabo de un rato nos dimos cuenta de que por allí no iba a pasar ningún tren, el que estaba se había ido y los únicos que quedábamos en la estación éramos nosotros 4 y un pobre moro con alfombras, todavía mas torpe que nosotros. Al cabo de media hora vino la policía (nos debieron de ver por las cámaras de TV), pues éramos los únicos desdichados merodeando en plena noche dentro de la estación. Nos montaron en sus coches y nos acercaron a C. Ferrand, donde pudimos subirnos al tren que habíamos perdido.
Nos metimos en nuestro compartimento de camas litera. El compartimento era para 6 personas, una de ellas estaba ocupada por una señora francesa y las otras 4 las ocupamos nosotros. DEspués de la odisea vivida en Hendaya había que comentar la jugada con el habitual humor español: risas, chistes y alguna voz más alta que otra. Al cabo de 2 horas, la señora francesa, con una voz ya bastante hastiada dice:
"Por favorrrr! ¡Mi marido acaba de morir y yo estoy sufriendo del corazón!"
Y con la naturalidad española típica, le espeta:" ¡Pues ríase un poco señora y alégrese la vida...!"
No hubo más comentarios de la francesa.
Sobre las 13 horas llegamos a París. Como sobraban un par de horas hasta que saliera el otro tren y había hambre decidimos buscar algo cerca de la estación. Los restaurantes estaban a cojón de obispo así que nos metimos en un autoservicio a comprar algo. También estaba todo carísimo, así que al primo de mi padre -Andrés- se le ocurrió comprar una lata de sardinas turcas. El resto de la compra fue una baguette y unas bebidas.
Nos montamos en el tren dirección Frankfurt. Para situarse bien en la siguiente escena que voy a explicar hay que recordar alguna película del tipo de Alfredo Landa, Mariano Ozores, el Pajares o el Esteso.
Imaginaos un compartimento de tren: 3 plazas a un lado, donde estábamos mi padre, mi hermano y yo. Enfrente Andrés (con su jersey tipo Evo Morales y los pantalones de pana) y la suerte de que se le sienta una alemana al lado. Es importante indicar las características de esta germana: rubia, 18 años, 1,80, delgadita, con pantalones, extra cortos. En fin de muy buen ver. La pobrecita ya se la veía algo abrumada con tanto español al lado y por más que miraba y remiraba su billete por si se había equivocado de asiento ahí le toco quedarse. A la media hora de partir el tren vemos a la rubita que se saca su sandwich vegetal envuelto en film....
A nosotros también nos dio hambre y sacamos para preparar el almuerzo. Nosotros teníamos una baguette que cortamos con el cuchillo de sierra traído de casa para preparar los preceptivos bocatas de chorizo salmantino que traemos en papel de estraza. La cara de la alemana ya era todo un poema. En esto que saca Andrés su lata de sardinas turcas con tan mala suerte que la lata no era abre fácil ni nada de eso. Hacia falta abrelatas y no teníamos. Pero Andrés venia preparado para la vida moderna. Se saco una navaja de Albacete de estas que no se la salta un gitano y le hinco la punta a la lata de sardinas con tan mala suerte que el primer chorrillo de caldo sardinero fue a parar al muslo de la moza...
La germana que no sabia donde meterse...de otra parte un tufo a sardina podrida que ni os lo podéis imaginar. Andrés con una tranquilidad pasmosa saca el moquero (que no pañuelo) de la mochila y creyendo nosotros que iba a limpiar la patita de la germana, va y se lo coloca de babero. El resto tirados por los suelos de la risa, en esto que le insinuamos que le limpie la pata a la germana, cosa que hace, pero directamente con el dedo pulgar en la primera pasada y la segunda pasada con el dedo mojado en salivilla... Y el tufo a sardina pocha que seguía...Y la alemana acorralada contra el cristal. Y la navaja de Albacete encima del asiento entre los 2...Para mear y no echar gota....
Se preparó Andrés su bocata de sardinas regándolo por encima con el caldo sobrante de la lata, que por cierto era tipo pisto o así. La germana ya se atrevía a mirar y aprender de todo el ceremonial de preparación de un bocata y Andrés -con todo el desparpajo y naturalidad de un pueblerino, tuvo el valor de decirle a la germana: "¿Gustas?" arrimándole el bocata debajo de la nariz.... Pues ahí se acabo el capitulo de la germana... Cuando parecía que el resto del viaje iba a ser tranquilo, aparece el revisor y comprueba nuestros billetes y nos dice que tenemos que pagar suplemento por ser "Intercity", que estos billetes eran para tren regional. Mi padre dice que porque si el va en el tren correcto, del día que pone, a la hora correcta y al destino correcto. Que no tiene porque pagar suplemento. El revisor dice que el suplemento se paga porque el tren no para en todos los pueblos, solo en las ciudades principales. Mi padre dice entonces: " Ah, pues que pare donde quería. A mi no me importa" A todo esto yo en medio traduciendo todo este marrón.
Después de traducirle esto al revisor, se pone hecho un energúmeno el revisor y manda parar el tren en el siguiente pueblo. Mi padre y el revisor a grito pelao, ya no hacia falta traducción. EL resto intentando decirle a mi padre que pagara los 6 marcos que pedía (unas 500 Ptas.) y que se dejara de problemas...pero no había manera. Mi padre decía que no pagaba y punto. Y el revisor que el tren no arrancaba. Y mi padre decía que no tenía prisa. De repente un viajero se levanto y se ofreció a pagar el suplemento al revisor, con tal de que el tren continuara. Ahí ya le tocaron el orgullo a mi padre y accedió a pagar...

Por fin llegamos a Frankfurt. Lo primero que hizo mi padre fue dirigirse al servicio a evacuar. Nosotros estábamos esperando fuera y no pasaron ni 10 segundos cuando salio gritando una mujer...Se había colado mi padre en el servicio de mujeres, con el agravante de que cuando había pasado la primera puerta ya se estaba sacando el aparato "porque ya no aguantaba más". Seguro que la mujer pensó que se trataba del famoso violador de las estaciones...
Pero hache no acaba todo. En la misma estación, mi padre sabia de un servicio que había que te buscaban hotel a buenos precios. Fuimos allí y nos saca el tío una lista de hoteles desde el más barato al más caro. Mi padre escogió uno de los más baratos, porque además estaba cerca de la estacion. El señor nos dijo que "si no íbamos a pasar mucho tiempo dentro del hotel no estaba mal"... "¡Madre mía!".
Eso era peor que la posada del peine en Madrid. Era el típico hostal de citas y borrachos. Las paredes negras, las bombillas peladas, las puertas remendadas, las sabanas mejor no verlas.... Pero estábamos tan reventados que conseguimos dormir sin mayores problemas. A la mañana siguiente salimos pitando de ahí.
Empezaba el gran día. En Frankfurt, la mayoría de los coches usados se concentran en la Mainzer Landstrasse. No me preguntéis como, pero al primer sitio que se dirige mi padre es a un compraventa yugoslavo que conocía. No se de donde pero lo conocía. El establecimiento del compraventa era un patio con una puerta de garaje que abría en horario comercial. Al fondo estaba la vivienda del compraventa donde se oían unos gritos y un montón de churumbeles en calzoncillos jugando en el patio y subiendo y bajando a los coches. Mi padre todo emocionado porque se entendía con el yugoslavo. El yugoslavo también (porque veía que le encalomaba un coche).Mi padre intentando colocar a Andrés un Passat abollado hecho polvo.
Tanto insistía mi padre en las exquisiteces del Passat, que tuvimos que dejarle ahí solo e irnos los 3 por nuestra cuenta. Estuvimos todo el día pateando los distintos compraventas y concesionarios .A Andrés le hacia tilín alguno de ellos, a mi hermano ninguno. A eso de las 17.45 descubrimos un concesionario VW inmenso con cientos de coches. Estaban cerrando pero los coches se veían bien. Expuesto sobre un pedestal tenían un Golf GTI 16 v, preparado (con suspensión Koni, tapizado en cuero, techo solar, spoilers, pintura especial...) Ese fue el que le gusto a mi hermano. A un vendedor que salía le dijimos que queríamos probarlo y concertamos una cita a primera hora de la mañana. De vuelta recogimos a mi padre, que se lo estaba pasando pipa con el yugoslavo. A todo esto el precio del Passat cochambroso había bajado una barbaridad. Pero no los hicimos ni caso.
Como no teníamos hotel, volvimos al servicio ese de búsqueda de hoteles de la estación. Esta vez seguimos la recomendación del señor que nos recomendó un hotel de 5 * que acababan de inaugurar y tenia un precio de hotel de 3*. Cuando llegamos, que maravilla. Yo hasta ese día no había visto tanto lujo. Mi Padre y Andrés en una habitacion. Mi hermano y yo en otra. Las puertas se abrían con llave magnética. Había televisión dentro de la ducha, un saloncito, minibar, etc...
La primera media hora nos la pasamos descubriendo todos los secretos de la habitación. En la mesita de noche había una cesta con chocolatinas y bollitos que mi hermano y yo nos zampamos en un plis .Luego descubriríamos en el cajón una lista de precios en la que ponía que todo eso había que pagarlo.
Nos fuimos rápidamente a advertir a los otros "2 turistas" para que no cometieran el mismo error...Mi padre se metió en le WC para "echar un tronco al aserradero".Nosotros descubrimos por fuera del WC unos botones un tanto peculiares. Uno de ellos tenía un relojito marcado, lo accionamos, sonó un clac y nos dijo mi padre que se había encendido en el baño una bombilla roja. A los pocos minutos supimos de que se trataba...era la sauna. Y mi padre que se asaba...y eso que no se podía abrir hasta que no se pasara el tiempo marcado... Al cabo de 15 minutos salio mi padre mas sudado que el calcetín de Martín Fiz. Y por supuesto el olor de un " tronco recalentado" era....insoportable. Nos acostamos enseguida, pues estábamos reventados y a la mañana siguiente nos fuimos a desayunar al buffet libre del hotel. ¡Que increíble! Nunca habíamos visto tanto despliegue alimenticio junto. Mesas y mesa de comida de todo tipo.
Imaginaos la cara de hambre que tendríamos, que vinieron varios maitres a pedirnos la identificación para comprobar que realmente estábamos alojados en el hotel. Nos comimos el equivalente a 5 desayunos por persona. Andrés y mi padre encima se preparaban unos mini bocatas que echaban a la mochila para "pasar el día".También se guardaban mini mermeladas, sobrecitos de te, azucarillos....Como era gratis...Esa misma mañana decidimos reservar habitación para el resto de los días que quedaban en ese mismo hotel.... En recepción descubrió mi padre un gran frutero con frutas de todo tipo que aun siendo naturales servia de decoracion. Le pregunto mi padre a la recepcionista si podía coger una y claro, no supo decirle que no. Que torpe la recepcionista...le pudo costar el puesto de trabajo: Cada vez que mi padre pasaba por recepción se cogía una fruta. Y claro se hacia el despistado y pasaba como unas 8 o 10 veces diarias. Al 2º día cuando la recepcionista nos veía venir escondía el frutero....
... pues fruteros aparte, el 2º día fuimos bien temprano al concesionario VW a evaluar y probar el Golf mencionado antes.
Mi hermano no había pegado ojo en toda la noche de la ilusión de quedarse ese coche. No le hubiera hecho falta ni probarlo...
A las 8 estábamos ahí como un reloj. Nos sentaron en la típica mesa de vendedor y vemos que el vendedor de VW empieza como a hacer tiempo, nos enseña catálogos y "marea la perdiz".De repente nos fijamos y había otro vendedor con un chaval rubio subiéndose al coche y se van para probarlo. Mi hermano se empieza a poner muy nervioso y el vendedor dice que tenia ya una prueba concertada (puede ser que fuera cierto, pero nos lo podría haber dicho en el primer momento).
Mi hermano entró en cólera fruto de la desilusión...Entretanto el vendedor nos confirmo que el otro chaval se quedaba el coche. Nos enseñaron mas coches, muy majos algunos, pero mi hermano no quería saber ya nada de ese concesionario... Salimos de ahí totalmente abatidos.... Excepto mi padre, que sugirió ir a ver al yugoslavo. Estabamos tan hechos polvo que ni nos importo. El yugoslavo nos dio una vuelta en un Porsche 911, para "impresionarnos" y de paso para que le compráramos algún cacharrete. Al primo Andrés si que le encalomaron un Audi 80 de los primeros. Pero mi hermano seguía sin encontrar el suyo... Pateamos todo Frankfurt, Mannheim, Heidelberg...No encontró nada a su gusto...Perdimos 3 días mas buscando.

¡A los 3 días de casualidad volvimos a pasar delante del concesionario VW famoso y estaba el Golf otra vez allí! A mi hermano se le volvieron a encender los ojos. Entramos y preguntamos que porque no se había vendido, que si había algún problema..... Nos contó que el primer comprador era insolvente y el banco le había rechazado la financiación. No hizo falta más que una pequeña prueba y mi hermano se lo quedo. Pagamos y esperaríamos hasta el día siguiente para que nos dieran el coche con las placas de exportación. Entretanto contratamos el seguro.... Solo había una pequeña pega: En España había que pagar el Impuesto de transmisiones y se pagaba en base a la factura....Sabíamos que era práctica habitual conseguir facturas con precio "rebajado" para pagar menos. Le preguntamos al vendedor si nos podría preparar una factura "rebajada" y por supuesto dijo que no. Accedió sin embargo a darnos una factura en blanco... Mi padre con sus "brillantes ideas" aprovecho para en un momento de descuido coger el sello del cajón del vendedor y estamparlo en la factura en blanco. Así solo seria rellenar la factura ya sellada. A mi toda esta jugada me parecía peor que atracar un banco y yo no accedí a coger el sello del cajón. Mi padre si. Lo cogió y estampo el sello. Una vez que salimos de ahí me di cuenta que el sello que había plantado ponía "albaran provisional", que aunque estaba en alemán, no nos valía. Al poco rato volvimos con una excusa, hicimos al vendedor meterse en las oficinas y repetimos la jugada, esta vez acertadamente.
Pues fue así como nos pusimos en viaje de vuelta hacia España donde surgió otra gran sorpresa.... Recorrimos como 600 km. y salimos de Alemania. Mi hermano y yo íbamos en el Golf. Andrés y mi padre en el Audi. En un momento dado que Andrés conducía iba leyendo mi padre las instrucciones del Audi e iban probando cada uno de los botoncitos que descubrían.

Íbamos por autopista ellos detrás de nosotros y de repente desaparecieron del retrovisor. No se podía parar en la autopista así que unos kilómetros mas adelante paramos en un área de servicio a esperarlos. Pasaron 2 horas y no venían. En esa época tampoco había móviles así que no sabíamos que había podido pasar. Decidimos mi hermano y yo seguir adelante. Ya haciéndose de noche esperamos en la aduana de Suiza con Francia, pues sabíamos que iban a pasar exactamente por ese punto. Esperamos toda la noche y no pasaron. Decidimos seguir hasta España y justo cuando llegábamos ala Junquera nos encontramos. Nos contaron lo ocurrido... Estaban leyendo el manual de instrucciones y probando los botones. De repente el resto de los coches pitaban porque iban con loso 4 intermitentes encendidos. Como no sabía que botón habían accionado ni tampoco que existiera la luz de emergencia, no se les ocurrió otra cosa que ir quitando fusibles hasta que dejo de funcionar el "warning".así circularon un par de horas. Cuando se hizo de noche se dieron cuenta que al haber quitado los fusibles las luces no iban.... ¡Vaya par de patas para un banco! Según terminan de contarnos la historia decidimos pasar la frontera. Nos detienen y nos piden documentación de los coches...Nos faltaba un papel llamado T2 y no nos dejan pasar .Por mas que lo intentamos no pudimos. ¡Así que nos toco volver hasta Alemania de nuevo a por el dichoso papel! ¡Para que veáis lo bien informado que iba mi padre! De nuevo volvimos hacia España, esta vez sin problemas y llegamos bien a nuestro destino. Actualmente el coche lo he heredado yo y a pesar de sus 250.000 km funciona muy bien. Ya lo considero como un clásico y la gente que lo ve todavía les llama la atención. ¿Alguno se anima a ir con mi padre a Alemania?
David "Dei" |